Unidad Funcional de las Normas

La conclusión de que la multiplicidad y diversidad de las normas que integran los diferentes Derechos históricos funcionan internamente como realidades profundamente unitarias, contribuyó a que muchos especialistas comenzaran a designar y definir a esos Derechos con el nombre y desde el concepto de ordenamiento jurídico, en un claro intento de poner de relieve que sus diferentes preceptos no se hallan simplemente yuxtapuestos dentro de una coincidencia desorganizada, sino que presentan una articulación compleja y profunda.

La relación de unidad que existe entre las normas jurídicas que componen esos ordenamientos jurídicos no es un fruto espontáneo, sino que es el resultado de la intervención de algún tipo de mecanismo capaz de contrarrestar la natural inercia de las propias normas.

Los principales agentes de unificación de las normas que integran un determinado Derecho histórico son estos cuatro:
  • La coincidencia espacio-temporal
  • La vinculación a un ideario político
  • La referencia a una única autoridad central
  • El vínculo de recíproca derivación o conexión funcional
La coincidencia espacio-temporal actúa de manera que todas las normas proyectan su acción reguladora sobre las conductas de unos sujetos que conviven dentro de un mismo territorio en una época determinada.

Según la vinculación a un ideario político, todas las normas jurídicas que pertenecen a un mismo ordenamiento se ven sometidas, a pesar de las múltiples disparidades que las separan, a la presión unificadora de una misma idea tipo.

La referencia a una única autoridad jurídica suprema actúa haciendo que esa autoridad central sea la que fije los objetivos comunes y respalde con su poder el efectivo cumplimiento de cada una de las normas. Así pues, dado que en la actualidad se admite que la suprema autoridad jurídica reside en el Estado, puede establecerse que es precisamente la voluntad del Estado el agente unificador de las normas que componen el ordenamiento al actuar como fuete última de la validez y garante supremo de la eficacia de todos y cada uno de los preceptos jurídicos.

La doctrina señala además a la relación de derivación y dependencia jerárquica que une a unos preceptos jurídicos con otros como agente unificador de las diversas normas jurídicas que integran un ordenamiento jurídico. En este caso, sería esa relación gradual y jerárquica de derivación que une a unas normas con otras la que les proporcionaría el nexo interno de orden y unidad.

Puede afirmarse, por tanto, según este último agente de unión, que todas las normas están unidas entre sí por una relación de dependencia, ya que cada grado o eslabón depende de otros y, a su vez, sostiene a otros.

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