Introducción

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La organización social de nuestros días presupone que existe una enorme y variopinta serie de entes u autoorganización, a las que se les atribuye facultad de relacionarse con los demás miembros de la colectividad.
Consiguientemente, la actual realidad cotidiana acredita la existencia de una serie de organizaciones supraindividuales que ocupan incluso un lugar preeminente en la sociedad, en el tráfico jurídico-económico, respecto de las personas naturales o seres humanos; por tanto, son igualmente consideradas como sujetos de derecho dentro de su esfera propia de actuación, esto es, con capacidad de obrar y personalidad jurídica.
Tales organizaciones se denominan personas jurídicas.
El nacimiento de la idea de persona jurídica fue inicialmente un imperativo de la propia organización jurídico-política: la justificación de la esfera patrimonial del Estado.

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